Para aprender inglés necesitas solo una cosa: tu oído.

Para aprender inglés necesitas solo una cosa: tu oído.

El instrumento más maravilloso para aprender inglés, es prestarle atención a tu oído. El cerebro actúa como un receptor de información, el oído es el canal perfecto para que entre todo tipo de informaciones: desde el acento que debes usar, hasta la pronunciación correcta de una palabra.

Pensar en español, mejorará tu inglés

Por más contradictorio que se pueda leer, afincarte en tu idioma natal puede ser de gran ayuda a la hora de aprender inglés. Si bien son idiomas completamente distintos, ambos parten del latín y tienen un 58% de base común. Al pensar en español, mantendrás tu zona de comodidad intacta y esto te ayudará a sentirte progresivamente más cómodo con el inglés.

Al ser tu idioma natal, hablando en español construyes frases sin siquiera pensarlo. No analizas ni verbo, ni sujeto, ni predicado, simplemente hablas naturalmente. La clave del éxito es que en inglés te suceda lo mismo y ¿cómo puedes lograrlo? Con oído e imitación.

Volver a la niñez, aprendiendo desde cero

¿Cómo aprenden a hablar los niños? Siguiendo patrones repetitivos. Desde escuchar “mamá” mil veces hasta frases como “quiero comer”, el niño no piensa si es un sujeto o es una acción, simplemente su cerebro relaciona las palabras con lo que desea en el momento.

La clave de aprender inglés, es básicamente aprender a escuchar y a imitar. Mientras más familiarizados estemos con la lengua inglesa, más sencillo será para nosotros aprenderla y aplicarla en nuestra vida cotidiana. ¿Cómo entrar en contacto con la lengua inglesa? Desde casa puedes hacerlo de mil maneras diferentes, desde prender la televisión, hasta buscar tu canción favorita por internet. Mientras más escuches inglés, más fácil te adaptarás y más rápido aprenderás.

Un salón de clases, el mejor escenario para aprender

Puede leerse predecible, pero no es por el motivo que tu imaginas. Más allá de aprender la gramática, las reglas de escritura y los tiempos verbales, lo más fascinante de un salón de clases es la interacción entre los alumnos y el profesor.

Desde los saludos más básicos como los buenos días (good morning), hasta frases súper cotidianas típicas de los alumnos “profesor olvidé mi tarea” (Teacher I forgot my homework), cada una de las frases se van quedando grabadas en tu subconsciente y pronto verás cómo hablando se salen solas.

Una de las ventajas más maravillosas de hacer cursos en el extranjero, es tener la oportunidad de entender no solamente un idioma diferente, sino una cultura ajena a la tuya.

Irlanda por ejemplo, se caracteriza por ser una tierra llena de amabilidad, solidaridad y buen inglés – el idioma más hablado del país, incluso por encima del irlandés-, por lo que resulta ser una mezcla idónea de todo lo que se necesita para aprender un nuevo idioma: apoyo y práctica.

Un buen oído es la clave para la pronunciación perfecta

Quizás la parte más compleja de aprender un nuevo idioma, no es tanto la gramática, sino la pronunciación, pero hay un truco infalible para aprender a pronunciar excelentemente bien el inglés: analizar la frase en español.

Sí, por más increíble que parezca, tu lengua materna puede servirte para mejorar tu pronunciación. ¿Cómo hacerlo? Activa tu oído y escribe cómo suena para ti, por ejemplo:

My biggest wish is being able to talk in english fluently:

Mai biguest guish is biín eibol tu talk in inglish fluently.

Mi mayor deseo es ser capaz de hablar en inglés fluidamente.

Y así puedes ir transformando en tu cabeza las frases según su pronunciación para aprender a pronunciarlas como todo un experto.



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